Una mesa junto a una ventana con cortina entreabierta, flores silvestres en un vaso, luz suave de mañana

A quien lo encuentre,

Aquí se escribe lo que no cabe en voz alta:
un recuerdo que vuelve sin avisar,
un gesto pequeño que nadie más vio,
algo que pesaba menos después de escribirlo.

No hay nombre. No hay lugar.
Solo cartas que alguien deja
y alguien encuentra.

Alguien, en algún sitio.