Lo que guardamos en cajas

A quien lo encuentre,
Hay una caja en lo alto del armario que lleva ahí más tiempo del que puedo calcular. No es grande. Cabe en las manos si las juntas. Es de cartón, marrón, sin etiqueta. La clase de caja que no tiras porque no pesa lo suficiente como para estorbar.
Hoy la he bajado sin motivo. A veces haces cosas así: abrir un cajón que no buscabas, girar por una calle que no tocaba. No hay razón. O la hay, pero no la conoces todavía.
Dentro había tres cosas.
Un mechero que no funciona. Plateado, con una abolladura en la esquina. No fumo. No he fumado nunca. Pero lo guardé porque alguien lo dejó en una mesa una noche de verano y a la mañana siguiente ya no estaba esa persona para devolvérselo. No recuerdo su nombre. Recuerdo la mesa, las baldosas frías bajo los pies, el sonido de los grillos y la certeza de que aquella noche era importante, aunque no supiera explicar por qué.
Un papel doblado en cuatro. Una lista de la compra que no es mía. Alguien escribió leche, pan, pilas, cinta aislante. La letra es pequeña y presiona mucho el bolígrafo. Me pregunto si esa persona consiguió la cinta aislante. Me pregunto si lo que necesitaba arreglar se arregló. Hay algo en las listas de la compra de los demás que me conmueve. La evidencia de que alguien se sentó un momento a pensar qué necesitaba.
Una foto en la que no sale nadie. Un pasillo. Luz al fondo. Suelo de terrazo. No sé dónde es. No sé quién la hizo. Pero alguien vio ese pasillo y pensó que merecía la pena pararse un segundo y guardarlo.
He vuelto a meter las tres cosas en la caja. La he subido al armario. No he tirado nada.
Creo que guardamos cosas no porque nos recuerden algo concreto, sino porque nos recuerdan que hubo un momento en el que estábamos lo bastante presentes como para fijarnos. El mechero no es un mechero. Es la prueba de que aquella noche presté atención.
A veces pienso que la memoria funciona así. No guarda lo importante. Guarda lo que estaba al lado de lo importante, y deja que tú hagas el trabajo de reconstruir el resto.
La caja pesa poco. Casi nada. Pero si la tiro, algo se rompe, y no es la caja.
Alguien, en algún sitio.